Publicado originalmente en 1658 en latín y alemán, ‘Orbis Sensualium Pictus’ de John Comenius es, de acuerdo con la Enciclopedia Británica, el primer libro de imágenes para niños de la historia. Sus 150 imágenes muestran actividades cotidianas como la elaboración de cerveza, el cuidado de jardines, así como de animales. Este enfoque centrado en lo visual fue un gran avance en la educación de los jóvenes. A diferencia de los tratados sobre la educación y manuales gramaticales, se dirige directamente a los jóvenes en un intento de participar en su nivel.
El primer libro para niños de la historia. ¿Lo conocías?
El Orbis fue muy popular. En un momento fue el texto más utilizado en Europa para la educación primaria. Su autor, Juan Comenius, un checo de nacimiento, también era conocido en toda Europa y trabajó en varios países como un reformador escolar. Su retrato fue pintado por Rembrandt, y de acuerdo con una edición 1887 del Orbis, Comenius fue incluso “una vez llamado a convertirse en presidente de la Universidad de Harvard” (a pesar de que nunca llegó a Harvard, uno puede todavía encontrar su nombre grabado en el friso occidental del Colegio de profesores de la Universidad de Columbia). Aunque sea menos celebrado hoy por su nombre, sus ideas innovadoras acerca de la educación siguen siendo influyentes. En su Didáctica Magna, por ejemplo, aboga por la igualdad de oportunidades para la educación de todos: niños y niñas, ricos y pobres, urbanos y rurales.
A pesar de sus objetivos progresivos y su duradera influencia educativa, Comenius no era un maestro de escuela completamente moderno. Después de treinta y cinco capítulos sobre teología, elementos, plantas y animales, Comenius, finalmente, introduce al hombre, y para ello se decanta por el relato bíblico. Se exponen las categorías de almas de sus jóvenes estudiantes: el alma “vegetativa” de las plantas, el alma “sensible” de los animales, y el alma “racional” del hombre.
Comenius incluye capítulos sobre la música, la filosofía, la astronomía, y una serie de virtudes como la templanza y la fortaleza. Y un estudiante que ha progresado tanto en sus estudios quizá se ha ganado un poco de tiempo libre, por lo que el Orbis introduce el tenis, los juegos de dados, y la esgrima.
En general, en el Orbis los niños pueden aprender sus fundamentos bíblicos y la metafísica. Incluso si la primera página del libro insta al estudiante a ser “prudente”, la página final reconoce que tal sabiduría no viene de meras imágenes y sonidos. Comenius, de hecho, termina el libro con una advertencia: Un estudiante en su lugar debe aprender a “temer a Dios, y pedirle que le otorgue el Espíritu de sabiduría”.

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